
Después de comer siempre se apetece una siesta, pero... ¿qué ocurre cuando tienes el día "calentito" y encima hace buen tiempo? En ese momento sólo piensas con la entrepierna e intentas mezclar sexo con descanso. La terracita de mi casa fue testigo ayer de un día de esos.
Después de comer, solo en casa, hacía un calor increíble, y lo primero que piensas es salir fuera un poco. Te tumbas para ponerte moreno pero el calorcito solar comienza a hacer efecto en tu cuerpo. Algo brota en la entrepierna, y ya si te quitaste la camiseta, justo después van los pantalones. Así te quedas, en ropa interior con los ojos cerrados. De pronto, aparece un pequeño demonio en el hombro que me dice "mira alrededor, no hay nadie". A partir de ahí se te acelera un poco el corazón mientras los calzoncillos bajan por las piernas. Comienzas a tocarte la polla, dura, y comienzas a frotar arriba y abajo, suavecito. El pecho está rojo volcán, y notas cómo vas empapando el suelo con el sudor que chorrea de todo tu cuerpo hacia abajo. Vas parando poco a poco, el momento lo merece y deseas alargar la masturbación un buen rato. Escuchas a la gente por la calle, jeje, ni se imaginan el espectáculo que hay en la terraza de arriba suya.
Acaricias la parte baja de los testículos (recomendado) y notas no sólo cómo mojas el suelo, sino cómo suena el pequeño charco que formas. Bebes un poco de agua y bromeando, le echas a "tu amiga rosada" como si un ciclista en pleno Tour se tratara. Vuelves a la faena, arriba y abajo y tus piernas están tensas mientras sueltas los primeros gemidos. Haces de nuevo paraditas breves, aunque veinte minutos dándote un sol tan tenso ya es demasiado. Aceleras el ritmo y no tienes más remedio que arquearte con la boca abierta mientras de ti brota a borbotones dosis de paja bien hecha. Justo en ese momento notas relajación plena, el sol te achanta un poco y estás recién masturbado. Aunque te hayas corrido encima, tiene solución, la ducha te espera como un campeón. Te miras en el espejo y ya no ves sólo el pecho rojo, ya es todo, y metido en el WC, piensas repetir esa experiencia. El sexo, aunque sea a uno mismo, tiene esa parte de energía que ni se crea ni se destruye, se transforma y permanece en el tiempo. Puedes masturbarte, tener sexo con tu pareja, en grupo... que siempre querrás repetir si todo sale de manera placentera.
Si todas las religiones fuesen tan místicas, tomaría un poquito de cada.
¿Quién se puede resistir a un momento así a solas? Es mi sitio favorito, y seguro que los lectores de RelaCtos tienen el suyo, el más morboso, o el más atrevido. ¿Se atreven a contarla? Están en su casa, y en los comentarios el salón para charlar sobre el tema ;)
Sir Vicious