“¡¡Que se casa mi hermana!!”, cualquier motivo es bueno para celebrar una fiesta, aunque en este caso serían dos, antes de la ceremonia y después. Comencé a hacer la lista para las invitadas, y quería que fuese una velada inolvidable. Muchas mujeres juntas con tiempo por delante y ganas de fiesta no son buena combinación, más bien es un peligro.
Una vez hecha la lista, busqué un sitio donde poder celebrar la despedida, y buscando en el listín telefónico encontré un restaurante llamado ”Eros fellatio”. ¿Comida y sexo todo incluido? Podría ser, así que reservé mesa para quince. “Deberá ser un desmadre”, pensé.
Llega el gran día y llevo a todas engañadas al restaurante, donde el gesto más repetido fue el de estupefacción; ¡l@s camarer@s eran las propias mesas! Ni lo sabía, qué bien nos lo vamos a pasar. El restaurante estaba muy bien decorado, provocativo, sensual, todo eran palabras que bien se las podía dedicar a mi perfecto amante. Tenían reservada para nosotras la mesa más grande y alejada de la puerta, resguardada de las demás así que teníamos más intimidad. Mientras pedíamos las bebidas y los entremeses, nos íbamos calentando con historias de antiguas relaciones que aún teníamos guardadas, ya que hacía tiempo que no nos veíamos. Veía a mi hermana muy animada aunque un poco cortada pensando que mañana se casaba. Antes de ponernos a cantar y a bailar pedimos ya los platos fuertes y comenzamos a bromear sobre quién se tomaría el postre. De pronto, entró nuestro camarero, fornido y semidesnudo y se acuesta en la mesa... “ummmm” pensamos todas. Él no hablaba y todas reíamos alrededor con nuestras cosas, mientras tomábamos con la boca los alimentos de su cuerpo, ¿quién necesitaba utensilios? Yo tenía esa noche muchas energías guardadas y si las mezclaba con alcohol, sabía que no podía salir muy bien parada.
Empecé a tocar al primer chico, besarle en la frente y dándole las gracias por venir, a lo que él sólo respondía con risas pero siempre cuidando que no se cayeran los platos de su cuerpo. Vaya cosa triste, no nos daba conversación. Una vez terminados los platos, él se fue, y me prometí que con el segundo llegaría a más... aunque cuando lo vi llegar me sentí en la obligación de hacerle hablar. Era el “plato de los postres”.
Todas las amigas seguían riendo y bebiendo mientras yo estaba concentrada en cómo llamar la atención de ese chico semidesnudo encima de la mesa para que fuese algo picante e inolvidable. El alcohol empezó a hacer mella en mí. Tomé cerezas y las pasé por sus labios y comenzó a mirarme con cara picantona. No quería ni imaginar si se caía el plato que tenía en la entrepierna. Comencé a calentarme y a sobrarme la ropa, presagiaba que mis pantalones iban a decorar cualquier rincón de la habitación junto al tanga.
Después de hartarme de pequeñas frutas que edulcoraba con la saliva de sus labios, me levanté y desde ese momento mi cuerpo era una bomba, el mundo se me venía encima y llamé la atención de todas. Vi que ese plato de su entrepierna que milagrosamente quedó en pie contenía un flan de vainilla, me encantan. “Atención, atención! Una fellatio dulce!”, me puse encima suya y ahí estaba yo, succionando todo el postre que el me ofrecía desde su centro de poder. Todas mis amigas me animaban y jaleaban mientras chupaba sus piernas una vez terminado ese bocado dulce. Quité el plato vacío y vestía un bonito pantalón corto ajustado blanco, acorde con el restaurante. Quedaban pocos postres, así que intenté elegir bien. ¿Qué tomo?. Una de las alentadoras me ofreció un plátano de los que había en un plato que no veía sobre la mesa, ¿quién lo rechazaría? Lo pelé y lo puse a la altura de su entrepierna. Fue la mejor mamada que le he hecho a un plátano. Lo chupaba como si se me fuese la vida y mientras masticaba acercaba mis labios a su paquete. Notaba perfectamente cómo se le ponía dura, muy dura. Una vez terminada la imitación de felación, me senté sobre su barriga, ya sin platos sobre él y me quité toda la parte de arriba para hacerle disfrutar de la vista, aunque en un rato no seria lo único que tuviese alegre. Pasteles de chocolate fueron restregados por su pecho y todo el rebaño de locas insaciables de sexo sacaron su lengua en colaboración hasta que una por detrás le quitó el pantalón. Él se dejó, creo que para este trabajo deberían masturbarse antes de comenzar la jornada, pero ese falo llevaba una buena temporada sin eyacular, se le notaba que también tenía ganas de pasarlo bien.
Aquella era una escena digna para una película X, un hombre tirado en una mesa con el pecho lleno de chocolate y con los pantalones bajados por la rodilla y 14 mujeres metiéndole mano estando una de ellas encima suyo también casi desnuda.
En ese momento me levanté y me quité los pantalones y el tanga en un baile sensual donde me sentí la reina de la fiesta dejando a mi hermana boquiabierta y perpleja. Allí estaba yo, completamente desnuda en un restaurante. Ellas me animaban a que se la chupara, pero preferí antes hacerme disfrutar a mi misma sentándome en su cara para que él me lo lamiera todo. Aquello fue un éxtasis, un subidón de adrenalina irrepetible. Alguna de mis compañeras de mesa me metían mano, me acariciaban las tetas y me chupaban los pezones, no me lo podía ni imaginar un día antes, sacaron su lado más lésbico y lascivo. Cuando me cansé de estar en esa postura me levanté, le miré al chico y me fui directa a su polla, bien tiesa que estaba. Al haber quitado los platos aún quedaban pasteles y elegí el que más cantidad de nata tenía. Hice una parodia-imitación de buen respostera y en un momento lo hice de buena glotona. Decoré su “cosita” con lo más dulce que encontré y la devoré entera. Miré a un lado y dos amigas se estaban besando medio desnudas, creo que la situación era para aprovecharla al máximo, aunque yo fui la más destacada. Mientras se la chupaba, otra se animó y se desnudó, se untó el clitoris con el chocolate que aún quedaba en su pecho y se sentó encima del que creíamos que podía ser el hombre más feliz del restaurante. Ella comenzó a besarme las nalgas y a chuparme el agujuero “de atrás”, nunca había tenido una experiencia así. Él en ningún momento dijo que parásemos, al contrario, asi que continuamos. Éramos dos las que lo masturbábamos y le chupábamos toda la zona, hasta dejarlo completamente limpio y otras se ocupaban del pecho. La megaorgía improvisada duró una media hora, donde el champán se escurrió sobre el cuerpo de algunas para ser toqueteada y chupada por las demás, hasta tal punto de que los orgasmos se producían en cadena. El suyo lo retardábamos para estar todas atentas mientras mi hermana fotografiaba, su fidelidad le hacía no sentirse partícipe de la bacanal. Al final me quedé sola mientras las demás miraban ya cansadas y le dijimos que nos avisara, hasta que llegó el momento, una gran fuente de semen comenzó a funcionar, y en ese momento todas aplaudieron y succionaron aquello lamiéndole todo su cuerpo mezclado de semen, chocolate y nata. En media hora nos recompusimos y nos limpiamos un poco con servilletas, pagamos y nos fuimos a un pub donde no hubo desnudos completos pero sí magreos entre nosotras, apuestas como por ejemplo hacer hipnotizar a un chico sólo con la mirada y darle un beso con lengua sin cruzar palabra o fotos donde en 3 segundos enseñábamos las tetas intentando que nadie de los pubs o discotecas se diesen cuenta. Un camarero del último sitio donde nos quedamos fue el más listo y nos descubrió, así que nos prometió una ronda gratis si les enseñábamos todas las tetas a la vez y... hubo 3 rondas en total.
Después de todo esto quedé más veces con aquel eterno agradecido camarero-mesa y producto de nuestra fantasía caliente, incluso lo invitamos a la boda como "mi pareja". En este caso no hubo nada fuera de lo normal pero sí un rato de sexo caliente en los W.C. del banquete de boda. ¿Qué más se podía pedir? Era un día especial para mi hermana y había que seguir celebrándolo como mejor podía.
Sir Vicious&Lady Depraved (relaCto compartido)
Escuchando: U-cef – Hasperena
Undécimo relaCto dedicado a Nihaya, gran glotona, insaciable y amante de los dulces :P
Recordamos también que os podeis descargar los primeros diez capítulos pinchando aquí o en el menú de la derecha, si bien con algún que otro navegador se descoloque y aparezca debajo del todo.
nunca hemos estado tan cerca...



















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