Hacía tiempo que no contábamos por aquí una fantasía, y es que mientras estás viendo una película X para ambientarte la noche, te salen varias. Lady Depraved y yo escribimos los relaCtos de "Dinamizando los tiempos" gracias a nuestra fantasía que no es poca, aunque siempre queda la duda de cuál podría llegar a ser realidad y cual no. Algunas son materialmente imposible (historias de lesbianas, o mientras se ejercen profesiones de las que no formamos parte,...) pero siempre damos el toque posiblemente realista y de nuestra cosecha que nos gustaría hacer. Pues bien, en vez de hacer un relato sobre algo con lo que soñamos algun@s, escribo sobre qué podría ocurrir entre ella y yo en un espacio indudablemente morboso: el probador de unos grandes almacenes. ¿A quién no le gustaría hacerlo por ejemplo en El Corte Inglés? Mientras me dure la erección actual, hay cosas que pensar para rato, Lonnie Waters se encarga de mantenerla. ¿Te la cuento a ti, chiqueta? Ve apuntando hora y sitio, que esto hay que llevarlo a la práctica.
Imagínate que entramos en el probador, llevas tres pantalones para probarte y me quedo fuera. Me llamas cuando te pones el primero. Bromeo contigo, “mira a ver si son fáciles de quitar en un arrebato de pasión” y sonríes, pero el demonio de mi hombro izquierdo me hace entrar y encajar la puerta abrazándote por detrás. Te beso el cuello y te acaricio las tetas y la barriga, y mientras te oigo resoplar, te voy desabrochando el pantalón que aún no es tuyo bajándotelo hasta los tobillos. “¡Así me gusta más!”. Te quito la camiseta, cuelgo el pantalón y así te quedas, en ropa interior. Comenzamos a besarnos y me rodeas con tus piernas apoyada en el cristal acariciándome el culo con tu pie. “No puedo dejarte asi, voy a desnudarte y no rechistes”. Me miras mal, como pensando que esto es injusto de estar tú medio desnuda y me bajas los pantalones para intentar estar igualados. Con la mirada pícara ves que la tengo tiesa de tocarte, así que calzoncillos fuera. Comienzo a masturbarme despacio, mirándonos, y te pones de rodillas. No me lo podía ni imaginar, ¡¡vas a chupármela!! ummm, yo me dejo, pero intento no abrir la boca porque si no suelto un gemido que se van a enterar tod@s y me aguanto como puedo. La agitas con tu mano y la lames con la lengua, me encanta, ¡¡vaya gustazo!!, noto tu boca caliente y los golpecitos de lengua en la punta ¡¡pero detente!!, que me voy a correr y no hay papel suficiente para limpiarnos en esta postura. Ahora me toca a mi hacerte llegar a las nubes, siéntate sobre esa butaca que voy a comértelo todo. ¡Está caliente! Y húmedo, la situación de morbo y pasión nos puede, lo estamos pasando bien, ¿eh? Me llevaría aquí horas, pero hay gente fuera esperando... ¡¡que esperen!!. Me agarras la cabeza mientras juego con tu clitoris y rodeas tus piernas por encima de mis hombros conteniéndote forzando así los espamos de placer. Noto cómo haces fuerza con tus piernas para no jadear, pero no voy a parar. Después de un ratito de sexo oral, viene bien un poco de “palabras mayores” y que mi falo tieso busque tu agujero mojado. Pongo tus piernas abiertas sobre mis hombros y busco la postura para meterla. Bien, así un poco de pie va perfectamente y nos besamos para evitar gemidos. Con tanto movimiento de cintura vamos a corrernos, ¡ups! Lo mancharíamos todo (tú eres complice, no sólo mancho yo), pero da igual, no es momento de ponerse a pensar en eso. La saco y aún sentada en la butaca me empiezas a masturbar mirando hacia el espejo y hala, ahí va toda la “huasca” tal y como la llaman los latinoamericanos. Nos miramos y sonreímos, estamos muy rojos, no es plan de salir aún. Un beso de tornillo y listo, como si no hubiese pasado nada. Ha sido inolvidable porque el intentar concentrarme para no soltar gemidos ha sido apoteósico. Menos mal que toda la leche ha caído en una parte baja del espejo, así podrás probarte los otros dos pantalones sin problemas de visión, porque... ¿para eso hemos venido, no?
Mientras esperamos que esto ocurra voy al WC, mi erección se mantiene y debo expulsar mis fantasías en forma de semen para dormir mejor. Tú decides qué podemos incluir en nuestro momento de gloria en los probadores. No olvides un paquete de pañuelos para el "después".

Sir Vicious
Escuchando: The Beatles – Let it be