Hoy ha sido un duro día, muchos estrenos y la gente deseosa de ver cine en su casa, es un buen barrio donde consumen buenas películas sobre todo de contenido social, apartadas de productos comerciales. De todos modos, en este videoclub hay gente para todo, desde el que entra para preguntar por películas que aún ni han salido en cartelera hasta los fervientes seguidores del cine indio que tanto está dando que hablar últimamente. De todos estos, hay una particular que me embauca, me excita con su visita. Es una mujer rubia de unos 35 años con bonitos pechos que sólo alquila cine porno, pero no cualquiera, la mayoría premiadas en festivales internacionales o de una bella fotografía. He de decir que siempre que devuelve una, me la llevo a casa y me masturbo con ellas pensando en aquella mujer misteriosa. Son momentos de evasión pura, entremezclados con los jadeos del televisor y la voz de ella en mi mente.
De pronto un día como otro cualquiera, ella fue a devolver una película que alquiló el día antes, y como siempre me la dio en mano con un guiño, me volvía loco. Cuando fui a hacer el rutinario "control" de si estaba el DVD rayado (ella los devolvía en perfecto estado), me encontré con una nota:
Esta noche cuando cierres vendré a verte. Para que sepas qué busco, minuto 34.
Me quedé alucinado, ¿Minuto 34? Yo no podía esperar tanto tiempo, era por la mañana y no sabía qué era aquello del minuto, pero de pronto, me dio por entrar en el trastero y visionar ese mismo DVD. Busqué el minuto 34 y en ese mismo instante comenzaba una escena de un trío que se lo montaba sobre el mostrador de un videoclub. "¡¡¡¡PUFFFFFF!!!!". Ni me daba cuenta de que me estaban llamando desde fuera.
Ya entrada la tarde, estuve dándole vueltas a aquello, y en un momento que no había nadie, entré de nuevo en el trastero y puse la película desde ese mágico minuto. La escena consistía en dos mujeres y un hombre, el dependiente del videoclub, donde sólo se podía ver buen sexo y de calidad. No podía contener la erección, pero tampoco podía masturbarme ya que estaba trabajando y debía dar la talla a lo que presuntamente me esperaba.
Se acerca la hora del cierre, 20:30, y estoy que no me tranquilizo, hace diez minutos que no entra nadie y he limpiado todo el videoclub. Ya desilusionado, fui a cerrar la puerta, pero no podía, alguien la sujetaba con fuerza... era ella mirándome fijamente pidiéndome permiso para entrar. Le dije que sí, que estaba en su casa, y detrás suya entró una amiga suya, morena, y en ese momento ya me quedé sin habla. En las imágenes de la película las mujeres eran una morena y otra rubia. "¿Tienes algún plan para ahora?" me preguntó mi misteriosa clienta, y le dije que no, que estaba libre. Justo después comenzó a acercarse y volvió a hacerme otra pregunta, "¿Viste lo de mi mensaje en la película?", a lo que seguidamente le contesté "¡S...s...s..Sí!". Se me iba a salir el corazón. De pronto, ella se me abrazó, empezó a acariciarme la espalda y a desplazarme hacia el mostrador, ¡¡igual que en la película!!. Me susurró algo al oído, pero ni me enteré. En ese momento se agachó, me bajó los pantalones y empezó a chupármela mientras su amiga nos miraba. Yo no sabía lo que hacer, así que... ¿qué menos? disfrutemos.
Después de provocarme una de las mejores erecciones que he tenido últimamente, su amiga y ella se desnudaban mutuamente y me tiraron al suelo recién limpio. Las dos empezaron a jugar con mi polla en una situación increíble, no podía parar de jadear. La morena me miró, me guiñó y se sentó encima mía. Tenía su agujero caliente y ahí fue donde no podía parar de gemir y jadear. La amiga comenzó a cabalgar mientras mi clienta favorita le lamía los pezones. No paraban de moverse y de besarse entre ellas y de vez en cuando se acercaban para chuparme el cuello. La morena se levantó y las dos se pusieron a cuatro patas en postura de "perrito": "Elige agujero" me dijeron, y para complacer a ambas por igual, comencé a penetrar a la rubia vaginalmente. Su amiga para no quedarse quieta se puso debajo y no paraba de lamernos todo mientras follábamos, era una sensación muy agradable controlando la situación, así que cogió mi polla y se la metió en la boca mientras que con un dedo complacía a la rubia. Cuando terminó de chupármela, me dirigió hacia su culo, y aunque costara un poco, ahí estaba yo, haciendo sexo anal con la clienta que más caliente me ponía y que tantas corridas en el W.C. de la tienda he tenido pensando en ella.
Todo aquello era un humedal de gemidos variando de posición, llegando a la situación de que mientras enculaba a mi musa, ésta lamía todo el sexo a su amiga mientras me miraba con ojos de sexo. Es difícil de explicar, pero esa manera de guiñar si me lo hace en la calle seguro que me hubiese provocado una rica erección. En ese momento pararon y me hicieron ponerme de pie mientras nos besábamos los tres y ellas se agacharon. Comenzaron a hacerme de todo en la polla, mamadas y lengüetazos hacían correr más rápido la sangre por mis venas. Por la forma en que me estaban masturbando, estaban buscando que me corriera, cosa a la que lógicamente no me opuse. Sacaron sus lenguas y mientras la rubia me la frotaba fuertemente, salió un chorro contenido de semen directo a la boca de la morena, llenándole la cara entera. Su amiga, corta ni perezosa, comenzó a chuparle la cara y a darle besos con lengua compartiendo mi semen. Me limpiaron el glande mientras estaba en otro mundo, no era consciente de mis actos pero sí, era real, esas dos mujeres estaban llenas de mi semen. Después de terminar conmigo, me dejaron como simple espectador mientras ellas se masturbaban, pero a la mitad pidieron mi ayuda y allí estaba yo, a dos manos, o mejor dicho, a cuatro dedos, dos para cada una.
Una vez terminado todo, ya vestidos y conscientes, se despidieron como si nada hubiese ocurrido, de modo que me dio vergüenza preguntarle "por qué" después de toda la escena, así que me abstuve de preguntar y me limité a sonreir, especialmente cuando ella me susurró al oído mientras me acariciaba la entrepierna: "Y esto es sólo el principio, disfruta mientras puedas".
Sir Vicious
Escuchando: The Doors - End of the night
nunca hemos estado tan cerca...



















Me encantan vuestros relatos sir, lady, sois la caña.
No sabeis las alegrias que me dais.
Besitos
Muchas gracias, Miranda ;) estos mensajillos como el tuyo son los que nos hace inspirarnos :D
MUAK!!
Hola, gracias por el post y por pasarme la version x de youtube, ya colgue mi video ahi! Gracias. Besitos calientes muy aliñados con saliva... Dunia