Estaba aburrida y sola en casa. Eran las 4 de la tarde y caía una lluvia monumental como para salir a la calle y había quedado con mi chico a las 5. Hoy tenía ganas de jugar, estaba “rebelde”, así que voy a leer algunos relatos eróticos para excitarme un poco y que se me quite el sueño de encima. Abrí la página y comencé a distraerme, imaginándome ser una limpiadora de instituto o un dependiente de videoclub, “ummm, morboso”, pensé. Cuando me di cuenta, pasaron 20 minutos y no paraba de devorarlos, poniéndome cada vez más caliente y comencé a tocarme. De pronto creé en mi propia cabeza una historia entre mi chico y yo haciendo sexo sucio en el ascensor de mi casa, y no contenta con eso, decidí bajarme los pantalones para masturbarme. Quería estar caliente para cuando él viniese y darle una sorpresilla, y tal fue que él se adelantó asustándome. Era él el que llamaba al portero automático. Como vivo en un piso alto, tardaría en subir, así que me hice “un dedo” rápido para recuperar la excitación. Lo recibí con un beso largo para mantenerme y asi contagiarle un poco de “sabrosura”, pero como él es muy perspicaz, se dio cuenta enseguida de que no había estado estudiando precisamente. Lo tiré al sofá con mirada pícara porque sé que le gusta, así que le toqué la entrepierna para ver cómo se ponía dura. Estaba muy animada, al igual que yo, por lo que me agaché y le dije “Nene, disfruta” y comencé a chupársela. Él desde que entró por la puerta no dijo ni una palabra, ni falta que hacía. Mientras tenía su polla en mi boca me acariciaba el clítoris, pero no bastante con eso, lo cogí por el “mando” y lo tiré al suelo para que me hiciera disfrutar con un buen 69 para inaugurar la tarde. Notaba su lengua cómo me la introducía en ambos agujeros y entre medio, haciéndome tocar el techo. Le dije que me dejase un momento que iba a por la cámara de fotos, que ese momento tenía que inmortalizarlo. La primera de la colección era él tendido con su polla tiesa, y la segunda era una mía masturbándome en el sofá. Él se animó y comenzó a hacerme un reportaje en el cual yo me iba quitando la ropa hasta quedarme totalmente desnuda y acariciando mi sabroso clitoris. Luego la pillé yo y le dije que se animara, que fuese quitándose la ropa y me enseñara ese cuerpo serrano. Las últimas imágenes de cada sesión era en “pose masturbatoria”, las cuales guardaría para mis largas noches solitarias mezclándolas con los relatos que leo por internet.
No contenta con eso, se me vino a la mente una idea que llevaba en mi cabeza un tiempo para hacerla real, y era irnos al ascensor a follar un rato. Se lo dije y él, ni corto ni perezoso, me picó para que fuésemos totalmente desnudos, algo que en ese momento ni dudé. Salimos al rellano y cogimos el ascensor, nos fuimos al octavo piso y bloqueamos la puerta para que no molestara nadie. Era uno de esos momentos donde la adrenalina nos estallaba, así que puse mis piernas en las paredes de la cabina y él comenzó a penetrarme como nunca, llenando aquel pequeño rincón de gemidos y vaho en los espejos. También me di cuenta cuando entré de un detalle que no estaba en mis fantasías eróticas, el poder vernos reflejados en ellos. Enfrente sólo veía su culo y mis pies hacia arriba, siendo follada de una manera antológica. Ojalá tuviese aquí la cámara, pero no era momento de ir a por ella. Mientras me penetraba tuve dos orgasmos, e iba a por más, estaba demasiado caliente. Le dije que parase, que iba a salir todo muy rápido, de modo que lo volví a tirar al suelo como pude para chupársela de nuevo. Hala, otro 69. El diablillo del hombro me dijo que le restregara mi culo sobre su cara, así que lo cogi por detrás de las orejas para que me penetrara bien con su lengua, haciendo de ama con mi esclavo. Cuando una está muy caliente no sabe ya ni lo que hace, pero me encantaba, me hacía cosquillas con la nariz. En esa situación era capaz de hacer casi de todo, así que le animé a algo que nunca habíamos hecho, sexo anal. Me puse a 4 patas y él, sin dudarlo, empezó metiendo la puntita hasta que por fin la notaba moverse. No podía contenerme, me apoyé en la pared del ascensor con una mano y con la otra me animé para tocarme el clítoris, doble sensación, pero al llegar a mi sexo, vi que su mano se me adelantó y comenzó acariciármelo, por lo que decidí a metérmelo en el agujero, ¡triple sensación!. Estaba pasando todo muy rápido, enculada en un ascensor por mi chico, momento irrepetible. Notaba que iba a tener el orgasmo más intenso de mi vida, así que me concentré, le dí más marcha a mi mano y de pronto apareció algo increíble, había eyaculado y llenado a mi chico con mi líquido. Se quedó perplejo, siempre había sido al contrario, por eso siempre llevaba un paquete de toallitas allá donde veía que podíamos tener sexo. Mi chico, después de ver toda aquella marea que salió de mi agujero, bromeó y me dijo que iba a intentar tapar la fuga, por lo que dejó mi culo y se mudó al agujero de abajo. Tenía toda mi entrepierna colorada y sensible, y cada azote que notaba suyo, era como otro orgasmo, me encantaba.
Por último, para no perder la costumbre, se corrió encima mía restregándome todo el semen que quedaba en sus dedos. Así nos quedamos un par de minutos, extasiados y respirando el calor. El ascensor olía a nosotros.
Cuando nos recompusimos, desbloqueamoss el ascensor y bajamos los dos pisos que nos quedaban hasta mi casa desnudos por la escalera, para poner un broche de oro a la tarde donde tuvimos más alta la adrenalina. ¡Por poco nos pilla un vecino! Una vez dentros, fuimos directamente al baño para darnos una ducha y seguir allí nuestra tarde de pasión desenfrenada. Aún jadeábamos cuando entramos, y mirando hacia abajo, noté que mi chico tenía todavía la polla dura. Me pidió que "le hiciese el favor", así que ya metidos dándonos el agua calentita, ¿qué más da una chupadita más que otra? La tarde iba a ser larga, muy larga, sobre todo cuando al terminarle la paja, me di cuenta de que aún tenía cuerda para rato, así que ahora me tocaba a mi disfrutar. Me abrí de piernas y que él me dé su amor. Lo único que hubo de novedad fue que, mala de mí, comencé a acariciarle el ano para meterle un dedo, cosa a la que él no se negó, sentía cosquilleo y placer. Leí eso en un artículo en internet, y no encontraba momento para experimentarlo con él. ¿Una tarde completa? Sí, más que nada porque teníamos que cenar juntos y no había otra cosa que hacer, 4 horas de escenas dignas de la mejor película XXX. Ah por cierto, me encanta, hemos vuelto a repetirlo, pero ahora en un probador de unos grandes almacenes, tal y como leí también que fantaseaba una pareja de redactores de relatos eróticos a los que sigo desde hace tiempo.

Sir Vicious

PD: Este relaCto tiene protagonistas reales a los que deseamos que todas sus fantasías más picantes se vuelvan realidad. También les deseamos a tod@s (incluida la pareja) unas felices fiestas y que tengan una buena entrada de año. Sólo lamentar la muerte de un genio. Descanse en paz.
Nos vemos en el 2007, Lady Depraved y yo nos vamos a tomar unas merecidas vacaciones lejos del mundanal ruido. ¡No olviden fantasear!