Me encanta la ropa interior, si me das un cheque sin fondo y me dejas en un sex shop, la primera sección sería la de lencería. Algo muy sugerente, color negro probablemente. Suave, que sobre mi piel apenas dejara marca y lo mejor, fácil de quitar. Todo lo compraría pensando en ti, o al menos una buena parte. Una de esas braguitas comestibles, con pequeñas gominolas o caramelitos. A medida que chupas vas derritiéndolos y dejando ver mi coñito. Uno de esos caramelos sería algo más grande y cubriría mi clítoris, pero tranquilo, seguro que tu lengua insaciable tardará poco en encontrarlo y lamerlo. Lo siguiente sería algo así…

Creo que me pondría muchísimo dominarte mientras te obligo a estar a cuatro patas. No te resistas, que luego me tendrás que contar que sentiste mientras un pene recorría tu interior, tranquilo, lo haré suavemente, deslizándolo poco a poco. Otra cosa que compraría sería unas bolas chinas, eso sí, dejaría que tu me las metieses, una a una y luego nos iríamos a hacer la compra. Pero esta vez vamos andando, saquemos nuestra parte ecologista (y la mía depravada). Lo último por ese día, sería un aceite corporal. Altamente afrodisíaco, que me permita recorrer absolutamente todo tu cuerpo y hacerte disfrutar con mis compras. Me parece que ya estaría bien por ese día, estaríamos entretenidos algún tiempo, al menos hasta que me quitaras la ropa,
chuparas los caramelitos, te masajeara, te introdujera el pene y me metieras mis bolas chinas.

Lady Depraved.