Con este relaCto completamos un total de XX, es decir, doble X por lo que intentamos darle un toque más especial y ácido. Por ello, lo ambientaremos en un casting porno para conmemorar una nueva edición del FICEB.

Terminando los exámenes de la facultad aún no había encontrado trabajo. Por más que preguntaba en bares no obtenía respuesta, ni de canguro ni dando clases, de modo que me esperaba un verano malo económicamente hablando. Buscaba por internet, pero no encontraba nada que me permitiese tener un invierno desahogado para mis gastos y así poder planificarme mejor en mi trabajo parcial que marcaba mi rutina mientras compaginaba con los estudios. No puedo negar que a veces se me iba el ratón a esa web que me gustaba tanto, en ésa donde podía ver a hombres semidesnudos que guardaba con favoritos y que me acompañaban en mis pensamientos mientras mi dedo los llamaba por mi clítoris. Guardaba muchas en un archivo escondido junto a algunas interesantes de mujeres, cualquier motivo era bueno para calentarse. Mientras buscaba a algún que otro actor porno de esos que decoran mi videoteca X particular, vi que había un casting en pocos días. ¿Por qué no?, pensaba mientras me miraba al espejo. Me reía imaginándome en esa situación, pero el calor me animaba a desnudarme mientras no paraba de observar el espejo y analizarme mejor. He de confesar que me calentaba verme en esa situación, pensar si sería viable presentarme a un casting porno. Es un mundo que siempre me ha gustado aunque no fuera para trabajar como actriz, pero estar relacionado de sexo me valía hasta de camarera en las grabaciones. "Lujuria, sexo y placer" era mi lema escondido detrás de mi cara blanquita de niña buena. Mi dedo corazón acariciaba mis labios vaginales mientras me decidía, esta vez por partida doble más allá del espejo. Cuando terminé de masturbarme pedí información, y junto a la dirección del casting, me dieron la referencia de la productora y el nombre del director. Con una seguridad como ésta, ¿quién se puede negar?. Todo iba bonito hasta que colgué, sentí algo de vergüenza y arrepentimiento, así que llamé a una amiga para contárselo. Sabía que ella era una amante amantísima del cine X y que me daría consejos para animarme, pero nunca me imaginé que también llamaría para apuntarse. Para peder un poco la vergüenza, fuimos algunos días a una playa nudista y disimuladamente nos masturbábamos tiradas al sol, éramos las más lascivas del lugar. Ya era casi un juego, nos empezó a gustar ser exhibicionistas, ser descaradas y demostras que podemos ser unas fieras en cualquier momento sexual.

Llegadas al casting, yo tenía una hora citada más pronto que mi amiga, de modo que respiré hondo y subí al piso indicado. No sé cómo, nos dimos un fuerte beso con lengua que me activó la líbido y me rebajó un poco los nervios de tantas escaleras que tenía por delante. Una vez arriba, me abre una mujer ya madurita (en el cine X a partir de los 25 o con 3 años de experiencia lo podría considerar así), rubia y con una sonrisa picarona. A ella la he visto en multitud de posiciones, siendo enculada o practicando un 69, la reconocí en el primer instante, siendo una suerte que se dedicase a producir y hacer películas, una de las cuales es mi favorita. No me pude negar en decírselo, me encantaban sus escenas y que las recomendaba, a lo que ella agradeció con una sonrisa y un guiño. Me preguntó si estaba nerviosa, le dije que no, pero le pedí algún consejillo como profesional del tema, pero como todo en la vida, "hay que disfrutarlo si es sano". Memoricé esas palabras y aún las conservo, lo adquirí como uno de mis lemas. Un rato después, ella me presentó al director, el cual alabó mis curvas y mis facciones. Firmé un contrato alegando mi voluntariedad y mi mayoría de edad mientras esperaba en la habitación de fuera revisando mi ficha médica. La verdad es que agradecí tanta profesionalidad, hacía que estuviese más cómoda, e incluso fantaseé con un trío en el mullido sofá en el que estaba sentada. A los cinco minutos entró ella de nuevo en la sala y me dijo que cuando quisiese, empezábamos. Cuando entré en el cuarto habilitado para el casting me puse nerviosa con tanto foco, pero fue sólo la primera impresión, el calor que hacía allí me reactivó la líbido. Al fondo vi que se acercaba un chico, mi compañero de rodaje. Nos presentamos, nos damos dos besos en la mejilla como pensando "luego vamos a follar como locos, pero hay que mantener las formas" y hablamos con el director. Consistía en tres sesiones: primero habían unas fotos sola, luego acompañada y por último la grabación. Me pidió que me desnudara y los tres miraban mi cuerpo con deseo, me quitaba la ropa poco a poco y creo que la que más disfrutaba era yo, viendo seis ojos sobre mi y los de ella los más lascivos. De pronto toma la cámara de fotos y me ordena las poses, era muy morboso ser fotografiada por una persona con la que has tenido sueños eróticos y te has masturbado viendo escenas lésbicas suyas sin poderte contener a pesar de mi heterosexualidad. En el "voyeurismo" estoy abierta a todo. Después de las fotos eróticas, vienen las más subidas de tono, en las que me pide tocarme y masturbarme. No era problema, quizás me sentía en deuda con ella por acompañarme en tantos momentos de soledad y era la mejor manera de demostrarle mi agradecimiento. No pude contener en pensar en ella cómo pudiese dejar la cámara y se me acercara para morderme las ingles. Terminada la primera sesión, le pide al chico que se meta en imagen, él no paraba de masturbarse para mantenerla erguida, pero por desgracia no podía verlo detrás de los focos. Cuando se iba acercando, vi que estaba bien dotado y que era toda para mi. Foto para arriba, sentada en ella, chocando lengua con glande, haciendo sexo oral.... me supo a poco, el calor de los focos me hacía perder la vergüenza en una borrachera de temperatura. Desinhibida totalmente, no me importaba si hubiese detrás de los focos 300 personas mirándome. Comenzamos con la clásica mamada, el sofá elegido para la ocasión era igual de cómodo que el de la salita de espera y mi nuevo amigo olía muy bien. Hice un par de "gargantas profundas" metiéndomela toda en la boca, me dejaba llevar por mis escenas favoritas. No escuchaba órdenes del director, por lo que seguí con lo mío pensando que lo que hacía era correcto, había oído que le gustaba la espontaneidad y así lo pude certificar. Sólo se limitaba a ordenar el cambio de posturas, el detalle magistral lo poníamos nosotros. En el momento que a él le tocaba comerme todo lo que quisiese, eché los brazos por detrás del sofá e incliné la cabeza, cerré los ojos y no paraba de gemir. Poco a poco él iba adivinando todo lo que me gustaba, mordisqueaba ligeramente mis ingles y eso resultaba en un cosquilleo tremendo, de esos que invade todo mi cuerpo. En el 69 seguimos igual, compenetrados, notando cómo se ponía dura su polla en mi boca. Penetración a cuatro patas, tumbados con la pierna hacia arriba, apoyada en el sofá... de todo un poco, aunque opuse un poco de resistencia en el sexo anal. Eso no gustó tanto, pero accedí rápidamente y me arrepentí en intentar evitarlo, entró como la seda mientras metía un par de dedos por mi agujero de siempre. Se notaba que era un experimentado, nunca había gemido tan fuerte y siempre pensé que en las películas se exagera, pero no era mi caso. Llegaba el momento del orgasmo, y el final consistía en una corrida sobre mis tetas para después jugar con el semen, órdenes del director. Me apropié de su polla y entre felación y carantoñas manuales, miraba hacia arriba. Él, con los ojos de vuelta y media, no podía contener el momento, jaja, se dejó llevar por mi maestría. Mediante un pequeño apretón en el hombro, me avisó de que se iba a correr, así que aceleré el ritmo. La habitación se llenó de gemido masculino, y sólo había silencio detrás de los focos. No veíamos nada, todo era blanco y nunca mejor dicho, jugaba con el semen acariciándome los pezones, pero un sonoro aplauso se escuchó de pronto. Como colofón, le pedí si podía ser posible masturbarme allí para aprovechar el momento, a lo que mi "ídola X", ahora convertida en mi seguidora, retomó la cámara para una nueva sesión. Según me contó el director, pocas chicas hacen eso la primera vez. Ya corrida, ella me dio un gran beso a la que le agradecí agarrándole un poco el culo y me señaló la ducha. Parece que había gustado y me felicitaron mientras me indicaban el baño.

Limpia y como si nada hubiese pasado, mi compañera de casting me ofreció usar las imágenes y las fotos para un montaje que estaba organizando sobre pruebas. Mi fogosidad la había impresionado y no quería dejar escapar la oportunidad. Le dije que sí, que no había problema, pero que hubiese preferido una escena lésbica con ella adornado de un guiño. Entre risas me lo prometió mientras me volvía a felicitar el director. Ya fuera de la habitación estaba casi despidiéndome, cuando de pronto veo salir de la sala de espera a mi amiga. La escena lésbica que me prometió mi fotógrafa y maestra en el Cine X estaba a punto de realizarse. Se prometía un invierno prometedor muy desahogado y sin problemas económicos.

Sir Vicious

Dedicado a Lady Depraved, a la que me encanta tener entre mis brazos mientras gemimos juntos, a la que acaricio la barriga mientras mi lengua juega con su lado más íntimo. Te quiero (follar).

RelaCto XX con el que cerramos una nueva entrega de "Dinamizando los Tiempos". En pocos días lo subiremos en formato .pdf para todo aquel que quiera leernos más cómodamente. Muchas gracias.